Sobre el amor de los perros

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Blue, 2007

Recuerdo que hace muchos años, un amigo me escribió una carta sobre la muerte de su perro. Era una carta de amor, que en mi ingenuidad e ignorancia consideré desproporcionada, un tanto histérica. Obviamente no sentí ni sabía aun lo que era sentir la muerte de alguien amado, y mucho menos la posibilidad de considerar ese tipo de intimidad y dolor por la muerte de un perro, excepto como una proyección subjetiva, una exageración sentimental.

Tal vez explique mi sordera, en parte, que estudiaba por esa época mis primeros años de filosofía, donde lo primero que se te contagia es una soberbia maldita. Formar parte de la cofradía filosófica te da la estúpida seguridad de poseer la Verdad y de saber mejor que quien sea sobre cualquier cosa. (Platón descalifica la importancia del arte en su República porque los artistas no podían habla como lo hacían los filósofos, cuando para eso mismo eran artistas!!). Pero felizmente la vida da muchas vueltas y uno se encuentra recordando esos momentos muchas veces más en la vida,viendo cada nueva vez cuánto nos falta siempre que aprender.  “Sólo sé que nada sé”, efectivamente.

Hoy, cada vez que paseo a Blue los domingos por el parque, recuerdo esa carta de mi amigo y entiendo su tristeza y su nostalgia. Y me da por filmar y fotografiar a mi perro en todo lo que hace. Hoy pensé que qué aburrido para mis amigos ver a mi perro haciendo siempre lo mismo en todos los videos.  Huele todo lentamente, con una insistencia y una concentración que nunca antes había notado. Antes literalmente se elevaba sobre el mundo. Hoy es como si quisiera enterrarse en la tierra, comérsela, hacerse uno con ella.

Me doy cuenta hoy lo que mi amigo amaba de su perro, y lo que yo amo de Blue, y lo que me imagino que todos los conocemos ese amor amamos: que nos despiertas a la maravilla de la vitalidad, al misterio de la conciencia que la naturaleza nos muestra tan intima y silenciosamente en los animales que tenemos la suerte de conocer y de quienes aprender, desde su silencio tan pleno, tantas grandes cosas.


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