
El sentimiento de anoche fue inspirador. Gente de todos los lugares y caminos de las vidas de nuestro hermoso país, todos unidos por un solo sentimiento de rechazo al poder oscuro. Consignas muchas y esperanzadoras: “Un pueblo con cultura no elige dictadura”, “Pueblo, escucha y únete a la lucha”, “Pueblo consciente no elige delincuentes”. Y la más sentida “yo cuido a mi Perú, porque lo quiero.”
Lo que se sentía era una fuerza compartida, benévola y potente.
Esa fuerza, independientemente de lo que pase en las urnas el domingo, ya es una garantía de que sabremos defendernos, si acaso desciende la luz sobre nosotros.
Aun hay tiempo.
