

Durante los ultimos tres meses hemos tenido el placer de producir con el Goethe Institut y el Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP una serie de conversaciones sobre el futuro que han versado sobre seis temas centrales de nuestra época que han encontrado una inusitada recepción. Hemos hablado sobre el fanatismo con Liuba Kogan y Jorge Bruce, sobre la sexualidad con Carlos Bruce y Natalia Iguiñiz, sobre la tecnología y el mundo virtual con Franciscco Sagasti y Abelardo Sánchez León, sobre la Naturaleza con Anna Zuchetti y Alberto Benavides y finalmente con Rosa María Palacios y Salomón Lerner Febres, sobre la democracia. Todas las veladas han sido no solo divertidas y amables sino además iluminadoras y llenas de semillas para la reflexión. Nos han confirmado estas semanas, que hay efectivamente en nuestra sociedad necesidad de espacios públicos de discusión informada, reflexiva e iluminadora, y que la filosofía tiene un papel que jugar más allá de la academia.
En esta sexta y última ocasión de la temporada 2015-1 de Conversaciones sobre el futuro, Miguel Giusti y quien escribe, estaremos tocando con nuestros últimos invitados, Mario Montalbetti y Maria Gracia Martinez, el gran tema de nuestra época –a la vez cercano y lejano– de la Identidad y la Diferencia.

Lejano, porque Identidad y Diferencia son conceptos que suenan tan abstractos que a veces no sabemos por donde empezar a hablar de ellos; pero a la vez cercano, porque nos encontramos usándolos de manera cada vez más cotidiana y familiar.

Solo tenemos que pensar en la proliferación de nuevos nacionalismos en este mundo globalizado, y los cruentos enfrentamientos entre facciones culturales, ideológicas, religiosas, raciales, históricas, para saber que lo que estamos presenciando y viviendo cada vez mas de cerca, y al parecer más frecuentemente, en nuestra época es una crisis de la identidad.

Algunos pensarán que la sensación de crisis solo proviene de la cercanía que nos da un mundo interconectado, pero que estos conflictos han sido siempre iguales. Puede ser, pero aparte de esos conflictos de identidad que pueden en realidad siempre haber sido igual, tenemos también la proliferación de nuevos tipos de identidad específicas a nuestra época. Consideremos, no más, la actual revolución en la identidad sexual y de género. En esta última empiezan a surgir demandas de reconocimiento que requieren incluso un uso especial de la gramática para hacerse una identidad (los non-gendered, por ejemplo, que no se identifican con ninguno de los polos del binomio de género, exigen en Estados Unidos que se los llame “they”, y en singular), y empiezan a construirse terceros baños en algunas universidades extranjeras, o terceras opciones en los formularios de algunas instituciones estatales en otros países donde indicar su género. O pensemos, finalmente, en las identidades transexuales y transgénero o las nuevas identidades sociales, los gay, las lesbianas, los bisexuales que buscan la legalización de la union civil, todas sobre hemos hablado en una de nuestras primeras conversaciones, con Carlos Bruce y Natalia Iguiñiz.

Y para complicar las cosas aún mas, no nos olvidemos de las nuevas identidades virtuales. No solo las que nos crean corporaciones como amazon.com, por ejemplo, para vendernos más cosas; o las que se van archivando en los registros fílmicos y digitales de cada cámara de vigilancia en la ciudad, por ejemplo, que quién sabe cuántos usos podrán tener, sino también las que nosotros mismos deliberadamente nos creamos mediante representaciones en Facebook, y los múltiples “avatares” que nos hacemos en las redes sociales –como si estuviésemos en posesión del famoso anillo de Giges o el célebre gorro de la invisibilidad del dios Hermes, que nos permiten hacer las cosas sin revelar nuestra identidad. Nuevas e inéditas identidades virtuales, para las cuales intervienen elementos en su constitución que antes ni siquiera existían en nuestra experiencia.

Todo esto podría ser un síntoma de la supuesta debacle de la identidad que estamos viviendo; como en la historia de la Torre de Babel en que la humanidad, compartiendo originalmente una sola lengua, termina hablando diferentes lenguas, dividida en identidades ya mutuamente incomprensibles. Nuestra época parece ser la del reino de las diferencias y del declinar de la identidad. No me refiero, claro, a la eliminación de lo uno por lo otro. Quizás sean inseparables: la identidad necesitada de la diferencia para tener conciencia. (La manzana del Edén cuya mordida, es ahora una famosa marca, significaría el comienzo de esta historia.) Me refiero más bien a un cambio de énfasis epocal, que se desplaza de pronto de la Identidad hacia la Diferencia.
Y la pregunta es entonces ¿a qué apunta esto? Y ¿síntoma de qué es?

Es sobre estas interrogantes y muchas más que estaremos hablando esta noche en el Goethe con nuestros invitados.
Felizmente, para aquellos que no pueden venir, habrá transmisión directa en http://envivo.pucp.edu.pe/cef desde donde nos acompañarán virtualmente.
Para aquellos que tuitean, los hashtags son #FuturoDeLaIdentidad y #FuturoDeLaDiferencia, y se responderán a preguntas de la audiencia virtual a través del twitter. Acompáñennos esta noche de 7 a 8:30pm.

Y para quienes sí puedan venir, vénganse temprano que a veces hay cola y se tendrán que quedar afuera viéndolo todo por pantalla gigante.



Para más información y galería de fotos y videos de las sesiones anteriores, hacer click aquí: http://cef.pucp.edu.pe/agenda/lunes-filosoficos-conversaciones-sobre-el-futuro


